Manual del distraído es un libro incomparable e indispensable en el panorama de la literatura latinoamericana de las últimas décadas. Un libro que es un baúl de viajes, recuerdos, ensayos e invenciones, donde el autor comparte las muchas perplejidades que le suscitan sus prójimos y el destino: la tumba de san Ignacio de Loyola, el fecundo paisaje de podredumbre de El otoño del patriarca , el magisterio de José Gaos, los teléfonos como último sitio de reunión de una tribu fragmentada, los aforismos de Lichtenberg, los objetos falsos, la infancia como patria del asombro, Borges y la página perfecta son algunas de las escalas de este viaje fascinante. Según Octavio Paz, « por la penetración y agudeza de la mirada es un filósofo, o, más bien, un moralista de la estirpe de Montaigne». Para José Bianco, Alejandro Rossi posee « la astucia de un consumado retórico». Álbum misceláneo, abierto a lecturas múltiples, Manual del distraído es indispensable para curarse en salud. Los discursos solemnes y gaseosos encuentran aquí su mejor antídoto. La inteligencia irónica y afiladísima de Alejandro Rossi exalta lo infinitamente pequeño, recupera la entrañable travesía marítima de un niño, se inquieta ante un dentista pelirrojo, narra historias, ensaya la sátira y reflexiona sobre el escepticismo. No estamos ante explicaciones rotundas sino ante un estilo de interrogar el mundo. Adolfo Castañón afirmó que Manual del distraído « renovó radicalmente nuestra idea de la escritura. Leerlo era y es respirar». « Es difícil ser ameno y verídico a la vez», escribe Rossi. Manual del distraído es el sitio de excepción donde las verdades cotidianas son una prueba de amenidad, el terreno propicio para quien esté dispuesto a leer « sin planes, sin pretensiones cósmicas, con amor al detalle».