Cuando Italo Calvino presentó El estadio de Wimbledon , la primera novela de Daniel Del Guidice, se preguntaba si aquel libro constituiría un nuevo enfoque del relato, un modo distinto de narrar. Atlas occidental suministra una respuesta positiva a la cuestión y supone la confirmación de uno de los talentos más originales de la literatura de nuestros días. Esta novela se desarrolla como el relato de la amistad y la fascinación recíproca entre un viejo escritor en el umbral del Nobel y un joven físico que se conocen fortuitamente, gracias a su común pasión de volar, en un pequeño aeropuerto cercano a Ginebra. Ambos hombres están volcados en experimentos extremos, esforzándose en definir la propia posición en un hipotético atlas occidental. El escritor está a la búsqueda de nuevas formas expresivas, dar un giro decisivo a su propia profesión, intentar « ver más allá de las formas». El físico trabaja en el anillo de un acelerador atómico que se extiende treinta kilómetros bajo tierra entre Francia y Suiza y, aunque aún indeciso entre las seducciones del poder y las puras pasiones intelectuales, quiere contribuir a desvelar los últimos secretos de la materia y llegar a la unificación de las teorías físicas. En esta novela, Daniele Del Guidice lanza un desafío a la literatura de estos años al enfrentarse con los grandes temas de nuestra época: no sólo relata la historia posible de una ambiciosa y compleja empresa científica, sino que describe las metamorfosis del hombre europeo, las nuevas percepciones que tiene de sí mismo y de su entorno. Así, Atlas occidental abre nuevas dimensiones a la aventura y a la fábula y restituye la literatura a su auténtica vocación de frontera abierta a geografías aún ignotas. « Del Giudice es el primer escritor de la posguerra que sabe utilizar (y tener bajo control) el lenguaje de la ciencia: el lenguaje científico, tan aparentemente neutro en su precisión, en la hermosa novela de Del Giudice asume una luminosa fuerza visiva (estaba por decir una luminosidad radioactiva).» (Raffaele Crovi, Il Giorno ) « Numerosos elementos hacen pensar en una filiación más o menos directa de Atlas occidental respecto a Palomar , de Calvino. Cabe también recordar a Virginia Woolf, la escritora que deseaba " mantener el vuelo de la mente y al mismo tiempo ser precisa". Del Giudice consigue hacer todo esto. He ahí por qué su libro es una obra maestra.» (Filippo Guidi)