« Contar los días con los dedos y encontrar la mano llena». La conciencia de estar aproximándose a la vejez fue uno de los motivos que llevaron a Saramago a escribir los Cuadernos de Lanzarote . El escritor sintió la necesidad de « dar pasos más pequeños, más cortos», y éstos, según manifestó, sólo podían aparecer en un diario. En estas páginas, escritas entre 1996 y 1997, cabe todo: incidentes cotidianos, lugares visitados, compromisos profesionales, seres queridos, alegrías y pesares, pero también recuerdos, lecturas, reflexiones filosóficas y literarias, opiniones políticas, cartas, confesiones... « Saramago, en este excepcional mosaico de géneros, en este gran escenario de su comedia humana, sabe que su gloria literaria ya está consumada, pero es consciente de que sólo a través de estos Cuadernos se ha ido descubriendo a sí mismo, y ése es el único camino posible para llegar a la verdad. Estos escritos magistrales en el complejo y difícil arte de la poligrafía están hechos con la materia con la que se hacen los sueños que no se han soñado». César Antonio Molina La crítica ha dicho: « Saramago vuelve comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». Comité Nobel « Un hombre con una sensibilidad y una capacidad de ver y de entender que están muy por encima de lo que en general vemos y entendemos los comunes mortales». Héctor Abad Faciolince « Saramago es un ejemplo, un estilo dignísimo de vida y literatura, que demuestra la posibilidad de navegar a contracorriente [...]. Su palabra tiene el valor de un anticongelante, de un remedio personal contra los vendavales de cinismo que nos envuelven». Luis García Montero « Yo no sé, ni quiero saberlo, de dónde ha sacado Saramago ese diabólico tono narrativo, duro y piadoso a un tiempo, [...] que le permite contar tan cerca del corazón y a la vez tan cerca de la historia». Luis Landero « Saramago escribe novelas sobre los mitos para desmitificarlos, [...] siempre para abordar la realidad que le rodea, para tratar de los problemas actuales que son de todos, y para que todo quede claro desde el principio». Rafael Conte, Babelia « Como Günter Grass o Cees Nooteboom, Saramago aspira a enlazar con un público que desborde límites nacionales». El País