Ardiente, intensa, apasionada y romántica, Flora Tristán (1803-1844) fue pionera en vincular socialismo y feminismo. Como una heroína romántica, nacida en París, hija de madre francesa y padre peruano, se embarcará para hacer valer sus derechos ante su familia paterna, que la había abandonado y condenado al estigma de bastarda. En Perú, descubrirá la pasión, la violencia y la esclavitud. Autodidacta, a su regreso escribirá unas monumentales memorias, Peregrinaciones de una paria . Celoso del éxito de su libro, su marido le pegará un tiro: la bala quedará incrustada a dos dedos del corazón. Profeta y enamorada, esa aventurera de lo absoluto tomó las riendas de su destino, sin preocuparse del qué dirán —George Sand la llamó « iluminada»—. Fue la primera mujer en ver en la revolución industrial inglesa el porvenir de Francia. Y la primera en emprender una extenuante gira por toda Francia luchando por la unión de la clase obrera y la libertad de las mujeres. Murió de agotamiento y su tumba, en el cementerio de la Chartreuse de Burdeos, sigue siendo un lugar de permanente y respetuosa peregrinación.